Boletín # 35 | Los nuevos colonizadores chinos

Desde que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo estableció relaciones diplomáticas con China, en diciembre de 2021, pasaron tres años y siete meses y los hechos han demostrado el enorme costo de esta decisión, no sólo para Nicaragua sino para Centroamérica e incluso para Estados Unidos.

A finales de 2021 Ortega tenía claro que las relaciones con la comunidad internacional democrática estaban tan dañadas que no recuperaría el estatus quo anterior al 2018. Entonces, para sobrevivir, apostó por fortalecer las relaciones con China y Rusia, y paralelamente inició el rompimiento gradual con el mundo con el que había convivido desde que retomó el poder en 2007.

La denuncia, para abandonar la Organización de Estados Americanos (OEA) en noviembre del 2021 y el establecimiento de relaciones con China un mes después, tras romper con Taiwán y enfocarse en eliminar su presencia en Centroamérica, fueron decisiones que marcaron el rumbo hacia un camino sin retorno, en busca de la sucesión dinástica totalitaria de la familia Ortega Murillo.

Obviamente estas decisiones tienen altos costos, comenzando por la ya mencionada separación del mundo democrático y la entrega sumisa a las principales dictaduras del mundo, y la consecuente pérdida del acceso a los recursos que las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) le daban al país.

Por ello el régimen no ha tenido más opción que entregarse completamente a estas dictaduras, en un proceso que se ha convertido prácticamente en una segunda colonización y un retroceso institucional nunca visto en la historia independiente de Nicaragua.

Hipotecan a Nicaragua con chinos

Esto se observa en la interacción que ha tenido la dictadura con China en los últimos meses. Entre junio y julio, entre otras actividades, continuaron los múltiples viajes de funcionarios nicaragüenses a China y viceversa; una delegación china participó en la conmemoración del 19 de julio, donde sentaron a su delegado junto a los dictadores; inauguraron la nueva sede de la Embajada de China en Nicaragua; abrieron el segundo Instituto Confucio; y entregaron 920 viviendas construidas por los chinos.

Asimismo, en estos meses la dictadura siguió hipotecando el país con los chinos. Por la vía del financiamiento con dos nuevos préstamos por más de 210 millones de dólares, para un proyecto de conectividad digital y la modernización de Puerto Corinto; y por la vía de la entrega de concesiones mineras a empresas chinas.

Ante la falta de acceso a recursos de la comunidad internacional, China se convirtió prácticamente en el principal prestamista de Nicaragua, por no decir el único. Además, empresas chinas se hacen cargo de la construcción de las obras y los chinos toman control de infraestructura sensible como el Puerto Corinto. Esto profundiza el control totalitario del Estado, ya que estos procesos carecen de transparencia y de participación privada.

El manejo por parte de los chinos del Puerto Corinto, del aeropuerto internacional de Punta Huete y del proyecto de conectividad digital, constituyen a su vez amenazas para la seguridad de Estados Unidos.

En el caso de la entrega de los recursos naturales, hay una aprobación exprés de una gran cantidad de concesiones mineras a diferentes empresas chinas, que en sus contratos incluyen a personajes turbios vinculados a la familia Ortega Murillo. Esto promueve la corrupción y aleja a la inversión extranjera de Nicaragua.

Consolidan confianza política con chinos 

También a inicios de junio, empresas chinas comenzaron a construir en Nicaragua la tercera planta fotovoltaica que prometieron.

En el ámbito político, como expresó el embajador de China en Managua, Chen Xi durante la inauguración de la nueva sede diplomática: “la confianza política se ha consolidado cada día más”. Ejemplo de esto es la decisión de Nicaragua de unirse al Organismo Internacional de Mediación chino, que busca atraer a dictaduras para separarse de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Las declaraciones del dictador Ortega en el acto de aniversario de la Fuerza Aérea, afirmando que China apoyará militarmente a Nicaragua, es otro ejemplo de lo que esta nueva colonización está produciendo.

No es casualidad que según el China Index 2024, que mide el nivel de penetración de ese país en el mundo entre 2022 y 2024, Nicaragua junto a Chile son los países más influenciados por el gigante asiático en el periodo mencionado; incluso, pese a que ese índice todavía no incorpora lo ocurrido en 2025, que ha acelerado aún más la entrega de Nicaragua a los chinos.

Desde la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN) instamos a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos a volver sus ojos hacia Nicaragua y tomar nota de la amenaza que significa la entrega de los Ortega Murillo a estas dictaduras a cambio de apoyo para atornillarse permanentemente en el poder.

El turismo de sangre y el sportswashing de los Ortega Murillo

Para los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo dominar la narrativa de los hechos es fundamental para asegurar su permanencia en el poder y controlar a la sociedad, manipulando la opinión pública para garantizar la lealtad de sus estructuras e imponer la desinformación.

Una de las primeras medidas que impulsaron para falsear la realidad, fue eliminar todos los medios de comunicación independientes, incluidos los que pertenecían a agrupaciones religiosas. Además, desnacionalizaron y empujaron al exilio a casi trescientos periodistas, comentaristas y propietarios de medios de comunicación.

La eliminación de toda voz crítica los llevó a encarcelar y desterrar a sacerdotes, religiosos y pastores evangélicos; a cerrar más de cinco mil Organizaciones No Gubernamentales (ONG), todas las universidades privadas y a poner fin a la libertad de cátedra en las universidades públicas.

Persiguen a todo aquel que tenga liderazgo político, social o capacidad para narrar la realidad. Mediante el monopolio de la comunicación que incluye supervisión y rastreo de las redes sociales, distorsionan la verdad a través de la manipulación de los hechos y la desinformación.

La imposición de la versión oficial de la paz y el amor, que sólo existe en la mente cruel de Rosario Murillo, incluye la prohibición de que las empresas de cable incorporen en su oferta canales internacionales de noticias y programas específicos.

Vetan a creadores de contenido

También están limitados para ingresar al país, periodistas internacionales que, por identificarse así, están restringidos de reportar desde Nicaragua. Esta medida es extensiva a muchos youtubers y otros creadores de contenido, incluso los que se enfocan en temas turísticos, y cuando logran cruzar la frontera y los encuentran grabando, son sujetos de acoso policial junto a sus colaboradores nicaragüenses.

La eliminación de la memoria histórica es práctica constante desde las masacres y ejecuciones extrajudiciales cometidas por la dictadura a partir de abril de 2018. Este esfuerzo incluye: el impedimento de distribuir libros o novelas históricas alusivos a la crisis y presentar documentales; eliminar las cruces que familiares y amigos instalaron en los lugares donde cayeron las víctimas de las balas de policías y paramilitares; y llegó al extremo de obligar a la jerarquía Católica a borrar de las paredes de la iglesia Divina Misericordia de Managua, las huellas de balas y destrucción provocada en el ataque donde asesinaron a dos estudiantes e hirieron a varios.

La negativa de permitir el ingreso a los organismos internacionales y ONG de derechos humanos y el retiro del país de diversas organizaciones internacionales, para evitar testigos incómodos, es parte de la política de distorsión de la verdad e imposición de la narrativa oficial, que en los últimos tiempos ha sido acompañada de fuertes campañas para promover el turismo, eventos deportivos y conciertos.

La dictadura impone el llamado turismo de sangre que promueve visitar un país con un amplio historial de violencia, masacres y abusos contra los derechos humanos, pretendiendo desconocer y ocultar estos hechos oscuros que siguen impunes.

Sportswashing para mejorar imagen

Igualmente, usan el sportswashing como herramienta para mejorar la imagen y reputación del país, pretendiendo que con los eventos deportivos que organizan se olviden los crímenes de lesa humanidad. 

Lo mismo buscan con la celebración de constantes conciertos con artistas de renombre. Ellos, al visitar Nicaragua ignoran la grave crisis de derechos humanos de un país sometido a un régimen de terror, donde sus habitantes no disfrutan de ninguna libertad o derecho humano y viven compelidos por el miedo, a aceptar la narrativa oficial, y sometidos a la voluntad de la familia que ha establecido una dictadura dinástica.

La fuerte inversión que hacen los Ortega Murillo para promover a Nicaragua como un gran destino turístico, en medios internacionales de gran prestigio y audiencia; la organización de competencias deportivas de alto nivel; y los eventos recreativos encabezados por artistas de moda, buscan desviar la atención sobre la crisis del país y el sufrimiento de sus ciudadanos, distrayendo a la prensa internacional de los problemas y críticas contra la dictadura.

Tomando como ejemplo el rechazo a los diamantes de sangre, por su significado de dolor y muerte por ser fruto de las guerras, la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN), llama a los operadores turísticos, viajeros, deportistas y artistas internacionales, a informarse sobre la realidad nicaragüense, y a dejar de ser partícipes de los intentos de la dictadura Ortega Murillo para ocultar la verdad y promocionar una normalidad inexistente. Además, alerta a quienes se involucran, atraídos por las promociones, a estar conscientes de que son instrumentalizados por quienes no respetan la dignidad humana.